miércoles, 29 de diciembre de 2010

ESTE AÑO 2011, NO LOS OLVIDEIS.


Ellos no pudieron dar la bienvenida a ningún año nuevo más, pero esperan de nosotros que les hagamos justicia.


Este 2011 no los olvidéis, es nuestro deseo.
Las mujeres y hombres que conformamos las Asociaciones de Memoria Histórica de todo el estado español, esperamos que el nuevo año 2011, nos traiga la Verdad, la Justicia y la Reparación que las víctimas de la represión franquista se merecen y que las Administraciones Públicas y todos los partidos políticos estén a la altura de ello.
Salud, Memoria y Derechos Humanos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

EXPOSICIÓN DE AGUSTÍ CENTELLES EN BADAJOZ

Centelles sale del campo de refugiados de Bram camino de un trabajo en un laboratorio fotográfico de Carcassonne. En las maletas llevaba su archivo fotográfico, que pasará 37 años escondido de la dictadura franquista





Justo cuando se acaba de cumplir el XXV aniversario del fallecimiento del gran fotoperiodista Agustí Centelles i Ossó, se ha inaugurado en Badajoz, la exposicion "Bram, campo de concentración, Centelles", que podrá visitarse hasta el 15 de enero de 2011, en la Sala Vaquero Poblador de la DIPUTACION DE BADAJOZ, Calle Obispo San Juan de Ribera, 6. Badajoz.
Desde la ARMHEX, y dado el excepcional interés de la muestra, recomendamos su visita.

Agustí Centelles y Ossó estuvo internado durante varios meses del año 1939 en el campo de refugiados de Bram (Francia) adonde llegó formando parte de la marea de republicanos exiliados de España.
En nombre de su familia, Octavio Centelles Martín ha indicado en su visita a Badajoz con motivo de la inaguración de la muestra, que “la obra de mi padre está siendo reconocida gracias a estas exposiciones que están recorriendo España y las que esperamos que puedan organizarse en otros países”. Además, ha definido a su padre como “animal político de izquierdas que le tocó fotografiar su derrota, su guerra”, añadiendo que la muestra recopila la colección de fotografías realizadas por Agustí Centelles en 1939 en el Campo de refugiados de Bram. Concretamente, las imágenes nos acercan al día a día de los internos a través de su cámara de fotos. Este reportaje es el único que fue realizado por un refugiado del campo sin mostrar la visión oficial de los hechos y, estuvo oculto durante más de 25 años en una buhardilla de una casa de Carcassonne (Francia) hasta la muerte de Franco, momento en que que su autor pudo recuperar el material inédito. Las imágenes reflejan las miserias, penalidades y lucha de quienes sufrieron aquellos años de represión, pero también la posibilidad de crear raíces sobre las que resurja el futuro. Su hijo Octavio ha recordado que “Agustín Centelles recorrió las batallas de la zona donde vivió, recopilando cómo vivió y lloró la muerte y la desesperación. Cruzó la frontera y la ignominia de verse como republicano exiliado en un campo de concentración francés, de ahí que sea una obra única en la que se refleja su miseria y la de los compatriotas que compartieron su tiempo, seres humanos desmoralizados, vilipendiados, que padecieron tantas amargas vicisitudes”. La exposición instalada en Badajoz muestra no sólo las fotos de Bram, sino que también reproduce el pequeño entramado de madera que le servía de 'dormitorio' a él y otro interno y que Centelles acondicionó para revelar allí sus fotos aprovechando una de sus máquinas y la luz que conducía por un agujero hecho en el entramado de carpintería. Así mismo, se exponen una seleccion de una veintena de imágenes sobre la guerra civil en Cataluña y su entorno.
En 1984, el Ministerio de Cultura le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 2009, adquirió el mismo Ministerio a sus herederos el “Archivo Centelles”, comprometiéndose a su divulgación a nivel nacional e internacional. El Archivo está depositado en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca.
Agustí Centelles i Ossó (El Grau de Valencia, 1909 - Barcelona, 1985) esta considerado uno de los iniciadores del fotoperiodismo español. Algunos lo comparan con Robert Cappa. El archivo de Centelles suma más de 4.000 negativos de la II República, la Guerra Civil o el exilio. Tuvo que dedicarse a la fotografía comercial y publicitaria tras ser juzgado y depurado por el régimen franquista. Centelles abandonó el campo de Bram con dos maletas el 13 de septiembre de 1939. Durante 36 años, su archivo histórico permaneció en una de esas maletas hasta que en 1976 pudo recuperar las imágenes.


video

lunes, 13 de diciembre de 2010

Antonio Gallego Orellana, natural de Zafra, exiliado.




Antonio Gallego Orellana, natural de Zafra, exiliado, residente desde hace sesenta y cinco años en México, guionista, director de cine y miembro honorario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Antonio Gallego Orellana, nació en la calle Sevilla de Zafra el 4 de febrero de 1923. Pasó su infancia y juventud en Zafra, Burguillos del Cerro y Badajoz, donde estaba cuando comenzó la guerra civil española. Tras finalizar sus primeros estudios pasó a Salamanca para estudiar medicina, pero en 1944 abandonó España atravesando la frontera portuguesa por Badajoz. Detenido por la policía portuguesa, estuvo encarcelado en el país vecino por sus ideas políticas hasta noviembre de 1945 en que fue liberado y viajó a América.


Aunque afincado en México, ha trabajado en el mundo del cine en otros países del centro y sur de América, como Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Brasil. Su carrera cinematográfica la integran más de doscientas películas en las que ha participado como guionista, director o productor, convirtiéndose en uno de los más veteranos autores de la cinematografía popular mexicana. Es el creador de personajes muy populares del cine mexicano como El Santo, con el que creó una serie cinematográfica. Ha intervenido también como actor en varias películas, la primera en España, en 1931, cuando tenía ocho años.


Es autor de varios miles de programas, series y documentales de contenido cultural, para la televisión mexicana, así como de otros de carácter fantástico para la radio. Además ha escrito textos de tipo histórico y literario para publicaciones periódicas. A los 87 años sigue escribiendo. Su último trabajo es el guión de la película “El aquelarre de los vampiros”.


Entre otras distinciones es caballero de la Orden de la Lealtad de la República Española, comendador de la Orden “Marechal Rondón” de Brasil y ha sido galardonado con varios premios literarios y cinematográficos. En 1978, en uno de sus primeros viajes a España tras la muerte de Franco, fue distinguido con la “I” de “Importante de Badajoz” por la Hoja del Lunes de Badajoz.


Antonio Gallego Orellana es un exponente aún felizmente vivo del exilio cultural español provocado por la dictadura franquista. Su relevancia cinematográfica en Latinoamérica y su peripecia personal como trasterrado, le convierten en un ilustre personaje zafrense y extremeño lejos de su patria. Esas son las razones para que la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de Zafra le haya considerado merecedor del premio “José González Barrero” en su edición de 2010.

viernes, 26 de noviembre de 2010

"Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la memoria histórica"



Se acaba de editar por el Servicio de publicaciones de la Diputacion de Badajoz, el libro "Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la memoria histórica", de nuestro amigo y socio de la ASOCIACION RECUPERACION MEMORIA HISTORICA EXTREMADURA-ARMHEX, ANGEL OLMEDO ALONSO; libro que a la sazón fue galardonado con el "Premio Arturo Barea 2009" de la Diputación de Badajoz. En el libro se hace un recorrido sobre la guerra y represión en Llerena y su comarca, tanto durante la guerra civil como en la postguerra; todo ello a raiz de la recuperación, de 38 cuerpos de la "fosa del arroyo Romanzal" de Llerena en el 2005; dentro del primer Campo de Trabajo promovido por la ARMHEX y la entonces llamada Dirección General de Juventud de la Junta de Extremadura. Sirve este libro de investigación, para conocer cómo se articulaba el proceso represivo en las localidades de esa zona que iban siendo ocupadas por los rebeldes y cómo perduró el control social durante décadas. RECOMENDAMOS SU LECTURA.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LAS COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO. LUGAR DE MEMORIA






La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA, ha presentado escrito en legal forma a la CONSEJERÍA DE CULTURA y TURISMO DE LA JUNTA DE EXTREMADURA, SOLICITANDO SE DICTE RESOLUCION por parte de esa Consejería, por la que se ACUERDE INCOAR EXPEDIENTE DE DECLARACIÓN BIEN DE INTERÉS CULTURAL, CON LA CATEGORÍA DE SITIO HISTÓRICO de los restos y del paraje natural o terreno donde se ubicaban las COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO, que parcialmente aun se conservan. Todo ello, al amparo de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, y de su Artículo 6. 1º. d), en su acepción de Sitio Histórico, (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado), pues carece de la más mínima protección jurídico patrimonial, evitándose que lo que debe ser un lugar de memoria, se convierta en un lugar de olvido o desaparezca.


Dentro de las actuaciones que la Asociación para la recuperación para la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), viene formulando desde hace años, tendentes a que se lleve a cabo un proceso de dignificación, protección y conservación de todos los Lugares de Memoria que aún existen en Extremadura, a la luz de la vigente Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, solicitando su declaración como Bienes de Interés Cultural, en su acepción de “Sitio Histórico”; la ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA, ha presentado escrito en legal forma el dia 16 de noviembre de 2010, a la CONSEJERÍA DE CULTURA y TURISMO DE LA JUNTA DE EXTREMADURA, SOLICITANDO SE DICTE RESOLUCION por parte de esta Consejería, por la que se ACUERDE INCOAR DE OFICIO EXPEDIENTE DE DECLARACIÓN BIEN DE INTERÉS CULTURAL DEL PARAJE NATURAL DONDE SE UBICARON LAS COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO Y LOS RESTOS QUE AUN SON VISIBLES, CON LA CATEGORÍA DE SITIO HISTÓRICO, dado que carecen de la más mínima protección patrimonial, frente a intervenciones urbanísticas inadecuadas, dado que en una gran parte de los casos, se encuentran en un estado precario de conservación.

La ARMHEX, basa su petición tanto en la LEY 52/2007, de 26 de diciembre, más conocida como Ley de la Memoria Histórica, que “sienta las bases para que los poderes públicos lleven a cabo políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática”, así como especial y concretamente en:

La Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, que recoge la competencia y el procedimiento para llevar a cabo la declaración de bien de interés cultural.

Entre su articulado, se encuentra el art. 6.1º.d. Ley 2/99, que regula los Bienes de Interés Cultural, en su acepción de “Sitio Histórico” (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado).

Con base en la normativa citada es por la que, hemos SOLICITADO DE DICTE RESOLUCION por parte de esa Consejería, por la que se ACUERDE DE OFICIO INCOAR EXPEDIENTE DE DECLARACIÓN BIEN DE INTERÉS CULTURAL DE LAS COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO), CON LA CATEGORÍA DE SITIO HISTÓRICO.

Las Colonias Penitenciarias de Montijo, son un referente de la memoria histórica y lugar obligado de recuerdo para muchas personas y colectivos, su significación histórica en el ámbito de la represión franquista seguida a la guerra civil, lo configuran como símbolo en nuestra región que le hacen merecedor de su máximo reconocimiento y protección que se promueve y así se solicita mediante el citado escrito.

La incoación del expediente, deberá acordada por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, y deberá ser notificada al titular privado afectado, al Ayuntamiento de Montijo, y al Ministerio de Cultura, para su inscripción provisional en el Registro General de Bienes de Interés Cultural, donde se procederá a practicar anotación preventiva del inicio del expediente de declaración. En cuanto a los demás trámites a cumplimentar, deberán ser los previstos en los artículos 7 y siguientes de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura.

En este sentido recordar, que los mismos argumentos que la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, empleó para la declaración de Bien de Interés Cultural, del paraje y terreno donde se ubicaba el Campo de Concentración de Castuera, declaración que se formalizó legalmente por Decreto 97/2009 de 30 de abril de 2009; son igualmente aplicables y extrapolables para llevar a cabo la declaración de BIC como sitio histórico de los restos de las Colonias Penitenciarias de Montijo, por lo que esperamos que la administración proceda a iniciar el expediente, tal y como ha sido solicitado, respecto a las Colonias Penitenciarias de Montijo. Además en el caso de las Colonias Penitenciarias de Montijo, las instalaciones son las mejores conservadas (o casi únicas en todo el Estado español), pues aún está en pie la que fue la Casa del Comandante del campo y algunos barracones, si bien las instalaciones se utilizan actualmente, para una explotación agropecuaria que alli se ubica, pero sin la más minima protección. Hace años ya desaparecieron otros barracones.

ANTECEDENTES

Que como es sabido, terminada la guerra civil española, el 8 de septiembre de 1939 se creó por el régimen franquista, mediante Ley el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, con diferentes Agrupaciones.

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, eufemismo con el que se intentaba ocultar el nombre de los campos de concentración, fue en realidad el encargado de centralizar el uso y abuso que el franquismo hizo de sus prisioneros políticos como trabajadores forzados.

Estas Agrupaciones se encargaron de llevar a cabo el trabajo con presos republicanos, en la construcción de canales y presas en diferentes ríos. Desde 1939 a 1942 se implantaron seis Agrupaciones, una de ellas, la 2ª Agrupación, lo fue en el Canal de Montijo, donde se ubicaron las Colonias Penitenciarias.

En total, llegaron a trabajar unos 1.450 presos republicanos en la Segunda Agrupación de Colonias Militarizadas en Montijo, de los que hay constancia documental, con nombres y apellidos, en los Archivos públicos. Casi un 20% fueron presos extremeños. Así mismo un 29,5% fueron presos andaluces, y un 12,4% de presos catalanes, entre otras procedencias.

Participaron en la construcción de una parte del Canal de Montijo y de una parte de la presa del mismo nombre.

Los presos vivían una existencia desarraigada, lejos de sus habituales lugares de residencia y en condiciones infrahumanas. Además, el trabajo que realizaron, sobre todo en los primeros años, fue de gran dureza por la falta de instrumentos técnicos y por la propia situación de los campamentos.

Se trata por ello de sensibilizar a la sociedad extremeña actual sobre acontecimientos del pasado que han sido silenciados de forma indigna. Es una obligación legal y democrática el reconocimiento público, al menos simbólicamente, de las personas que fueron objeto de la represión, y obligadas a realizar trabajos civiles en duras condiciones de precariedad y sufrimiento, entre esas actuaciones está sin duda la conservación de aquel Paraje natural o sitio histórico.

Para más información se puede consultar la anterior entrada de este mismo blog, llamada: CANAL DE MONTIJO: LUGAR DE MEMORIA .

PUEDE ASÍ MISMO APOYAR LA:

CAMPAÑA PRO INICIO EXPEDIENTE DE DECLARACION DE B.I.C. DE LAS ANTIGUAS COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO.

Envie un e-mail dirigido a la A LA CONSEJERÍA DE CULTURA Y TURISMO JUNTA DE EXTREMADURA,A ESTAS DIRECCIONES:

sg.cultura@juntaextremadura.net dgpatrimonio.cyt@juntaextremadura.net

INTRODUCIENDO ESTE TEXTO:

Que por medio del presente escrito, SUSCRIBO y APOYO PLENAMENTE la solicitud formulada por la ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA, con fecha 16.11.2010, por el que se pide en legal forma a la CONSEJERÍA DE CULTURA y TURISMO DE LA JUNTA DE EXTREMADURA, que SE DICTE RESOLUCION por parte de esa Consejería, por la que se ACUERDE INCOAR EXPEDIENTE DE DECLARACIÓN BIEN DE INTERÉS CULTURAL, CON LA CATEGORÍA DE SITIO HISTÓRICO de los restos y del paraje natural o terreno donde se ubicaban las COLONIAS PENITENCIARIAS DE MONTIJO, que parcialmente aun se conservan. Todo ello, al amparo de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, y de su Artículo 6. 1º. d), en su acepción de Sitio Histórico, (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado), pues carece de la más mínima protección jurídico patrimonial, evitándose que lo que debe ser un lugar de memoria, se convierta en un lugar de olvido o desaparezca.

Por todo ello,

SOLICITO: Que teniendo por presentado este escrito, tenga por formulado mi APOYO SUSCRIBIENDO EXPRESAMENTE DICHA PETICION y tras los trámites legales oportunos se inicie el expediente oportuno y se le de el curso procedimental pertinente.

jueves, 11 de noviembre de 2010

CANAL DE MONTIJO: LUGAR DE MEMORIA






La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA, ha solicitado a la CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADIANA, y al MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE, Y MEDIO RURAL Y MARINO, que se señalice y coloque, junto al Canal de Montijo, una placa o monolito que dignifique la memoria de los casi 1.500 ciudadanos, muchos de ellos extremeños, pasaron por las Colonias Penitenciarias de Montijo.

Desde la Asociación para la recuperación para la Memoria Histórica de Extremadura, siempre hemos considerado que la memoria necesita para expresarse de unos soportes externos, de unas marcas tangibles, de unos «lugares de memoria». Es en estos «lugares» donde la memoria se fija, lugares llenos de contenido cuya misión es bloquear la acción del olvido.

Que como es sabido, terminada la guerra civil española, el 8 de septiembre de 1939 se creó por el régimen franquista, mediante Ley el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, con diferentes Agrupaciones.

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, eufemismo con el que se intentaba ocultar el nombre de los campos de concentración, fue en realidad el encargado de centralizar el uso y abuso que el franquismo hizo de sus prisioneros políticos como trabajadores forzados.

Estas Agrupaciones se encargaron de llevar a cabo el trabajo con presos republicanos, en la construcción de canales y presas en los ríos: Guadiana, Tajo, Guadalquivir, Alberche y Jarama. Desde 1939 a 1942 se implantaron seis Agrupaciones:

1ª y 6ª Agrupación trabajaron en el canal de Bajo Guadalquivir, con campamento en Los Merinales, a 8 kilómetros de Sevilla. La 2ª Agrupación en el Canal de Montijo (Badajoz); la 3ª, en el canal del Bajo Alberche. La 4ª estuvo destinada en la Real Acequia del Jarama y la 5ª se destinó a la construcción de la Academia de Infantería de Toledo.

En total, llegaron a trabajar unos 1.470 presos republicanos en la Segunda Agrupación de Colonias Militarizadas en Montijo, de los que hay constancia en los Archivos públicos. Casi un 20% fueron extremeños.

Participaron en la construcción de una parte del Canal de Montijo y de una parte de la presa del mismo nombre.

Los presos vivían una existencia desarraigada, lejos de sus habituales lugares de residencia y en condiciones infrahumanas. Además, el trabajo que realizaron, sobre todo en los primeros años, fue de gran dureza por la falta de instrumentos técnicos y por la propia situación de los campamentos.

Aún hoy, se conservan en Montijo, los restos de los barracones de aquellas Colonias Penitenciarias y los restos de la vivienda del Comandante jefe de la misma.

Nada hay sin embargo, a lo largo del Canal, en parte de cuya construcción del mismo participaron forzadamente presos republicanos, que lo recuerde o simplemente mencione.

La ARMHEX, basa su petición en como dice la Exposición de Motivos de la LEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, más conocida como Ley de la Memoria Histórica: “Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. Desde luego, a quienes perdieron la vida. Con ellos, a sus familias. También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras”.

En este sentido, la citada Ley “sienta las bases para que los poderes públicos lleven a cabo políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática”.

Por ello, los objetivos de la petición que se ha formulado por escrito por la ARMHEX, con independencia de las investigaciones históricas o antropológicas que tienen otros ámbitos, se centran en sensibilizar a la sociedad extremeña actual sobre acontecimientos del pasado que han sido silenciados de forma indigna para quienes lo padecieron. Es una obligación legal y democrática el reconocimiento público y la rehabilitación moral, al menos simbólicamente, de las personas que fueron objeto de la represión, y obligadas a realizar trabajos civiles en duras condiciones de precariedad y sufrimiento.

Por todo ello, la ARMHEX ha pedido expresamente por escrito y en legal forma:

1.- Que se señalice y coloque, junto al Canal de Montijo, y en frente a los restos de los barrancones, dentro del terreno de dominio público, Titularidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana del MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE, Y MEDIO RURAL Y MARINO, una placa o monolito que dignifique la memoria de los casi 1.500 ciudadanos, muchos de ellos extremeños, pasaron por aquellas Colonias Penitenciarias.

2.- Que en su memoria, se le de el nombre a ese tramo como Canal de Montijo- “Canal de los Presos”.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Fernando Valera Aparicio: Último Presidente del Gobierno de la Republica en el Exilio (1971-1977), era extremeño





Fernando Valera Aparicio, figura no bien conocida por el gran público, aparece vinculado significativamente a la conmocionada Historia española del pasado siglo XX, y, en especial, claro es, a la II República, a la Guerra Civil y al exilio, que marcaron su vida.

Pocos extremeños, conocen que nació en Madroñera, Cáceres. Su figura e importante legado de gran político y ensayista republicano, injustamente olvidados, y el hecho de ese origen extremeño, justifican elaborar esta pequeña glosa de recuerdo acerca de su personalidad y obra.

Hace ahora 74 años, un 8 de Noviembre de 1936, se dirigió por radio a los madrileños, cuando los fascistas acechaban la capital, con estas palabras:

« Aquí en Madrid se encuentra la frontera universal que separa la libertad de la esclavitud. Aquí en Madrid se enfrentan en su lucha dos civilizaciones incompatibles: el amor contra el odio, la paz contra la guerra, la fraternidad contra la tiranía de la Iglesia... Esto es Madrid. Es la lucha por España, por la humanidad, por la justicia, que, con su manto de sangre, cubre a todos los seres humanos.... ¡Madrid! ¡Madrid! ». Fernando Valera, 8 de noviembre, desde Unión Radio Madrid.

Fernando Valera Aparicio, nace en la localidad cacereña de Madroñera en 1899. Su ascendencia familiar parece entroncar, por parte paterna, con los Valera de origen cordobés, hallándose emparentado con el conocido escritor Juan Valera (aunque este dato no aparece confirmado por todas las fuentes). Su padre, que era médico, fallece cuando él todavía es niño, trasladándose seguidamente a Cáceres junto al resto de su familia. Comienza sus primeros estudios en la capital cacereña donde permanece hasta que obtiene el Bachillerato adquiriendo una formación humanista de raíces espiritualmente cristianas que irán evolucionando hacia un cierto componente deísta con alguna influencia procedente de las filosofías orientales. Después de una breve estancia en Salamanca (allí conoce personalmente a Miguel de Unamuno), marcha, entonces, a Valencia donde conoce y contacta con el novelista Vicente Blasco Ibáñez y su círculo de amistades quedando imbuido por la vocación política y el ideario republicano.

Pronto participará con fruición en apoyo de las actividades que los emigrados políticos desde Francia desarrollan en oposición a la dictadura de Primo de Rivera, obteniendo así su particular bautismo de fuego en la ciencia política. Ya en los albores de los años 30 del pasado siglo, integra la fundación del Partido Radical Socialista junto a figuras como Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz o Ángel Galarza y que luego conformaría su fusión en el Partido Radical Democrático primero y en Unión Republicana después.

Tras la proclamación el 14 de abril de 1931 de la II República Española, que saluda con alborozo pero también advirtiendo de los peligros que sobre ella se ciernen como luego veremos, es elegido Diputado a Cortes por Valencia en 1931, participando como Primer Secretario en la Comisión Constitucional y en 1933, ocupando asimismo diversos cargos políticos: Durante el gobierno de Azaña, es Director General de Agricultura, aunque dimite por su discrepancia en los sucesos de Casas Viejas, con Martínez Barrio, Subsecretario de Justicia y posteriormente bajo el Frente Popular desempeña las Subsecretarías de Comercio y de Obras Públicas y la Dirección General de Comunicación del Gobierno presidido por Largo Caballero.

En 1939, al final de la guerra civil española, se exilia en Francia, México y luego nuevamente en Francia; en un período en el que trabaja de forma intensa en la oposición antifranquista en el exterior, especialmente en actividades en defensa y apoyo de los refugiados españoles; y en el que también se incorpora al servicio del entonces recientemente reconstituido Gobierno de la Republica Española en el exilio (1945-46).

Por otra parte, en ese mismo tiempo fija su residencia en París, donde ejerce profesionalmente como traductor y docente, aunque en su actividad tomará un papel cada vez más predominante su condición de ensayista (que recopila, añade y edita en títulos como Mitos de la Burguesía y Ni Franco ni Rey: República, entre otros) y de político. No en vano, participará en la integración de las nuevas formaciones republicanas que se crean en la posguerra, como Acción Republicana Española (ARE) y especialmente ARDE (Asociación Republicana y Democrática Española), con miras a una nueva participación del proyecto republicano en un futuro proceso de transición a la democracia.

En los Consejos de Álvaro de Albornoz, Gordón Ordás, y Herrera fue sucesivamente Ministro de Justicia, Hacienda, Negocios Extranjeros y Vicepresidente asumiendo en todas estos cargos la ardua labor de acopio de recursos para el cada vez más modesto aparato orgánico de la República en el exilio, en 1962 participó como Delegado de la República Española en la reunión del Consejo Federal Europeo de Munich, llamado por el régimen franquista “Contubernio de Munich” donde se sentaron las bases y requisitos irrenunciables que debía reunir el necesario proceso de democratización en España y la incorporación de ésta a las instituciones comunes continentales de la época, especialmente a las de la CEE. En 1971, el Presidente de la República Española en exilio, José Maldonado, le designó Presidente del Gobierno, concibiendo sus esfuerzos, y el de su Gabinete, no sólo en mantener la representatividad simbólica de las instituciones republicanas (lógicamente disminuidas en su larga travesía en el exterior) sino en obtener un espacio de influencia de la sensibilidad republicana en el futuro de España.

Restablecido el sistema democrático y las libertades públicas en España y después de la disolución formal de las Instituciones republicanas del exilio (21 de Junio de 1977) opta, sin embargo, por no participar en el nuevo escenario político español y mantiene su residencia habitual en Francia. Finalmente, muere en París el 13 de Febrero de 1982.


En su tumba permanece aún hoy un esclarecedor epitafio: “republicain spagnol, mort en exil”. (republicano español muerto en el exilio).

En España, y en Extremadura en particular, de forma tan sorprendente como injustificada, continua siendo un gran desconocido. ¿Hasta cuando?:


Obras publicadas:


El sendero inmóvil (1944).
Don Juan Valera: el hombre, la vida y la obra (1944).
La guerra de los descarriados de Salomón Ben Maimún (1945).
Diálogos de las Españas (1963).
Actualidad de la idea Federal (México 1964).
Evolución de España (1967).
Diálogos de las Españas (México 1967).
Reivindicación de un pueblo calumniado (1968).
Socialismo Libre Frente a Mitología Revolucionaria (México 1973).
Ni Caudillo ni rey: República (México 1974).
Mitos de la burguesía (1976).
Autonomía y Federación (París-1977).
Los mal llamados años de la Segunda República (Mislata-Valencia, 1978).




"En los últimos años ha salido a la luz la memoria de los vencidos en la guerra, de las víctimas del franquismo. Pero nadie desde los poderes de la democracia actual se atreve a defender a la República. Casi nadie recuerda a sus grandes dirigentes, muertos la mayoría de ellos en el exilio, a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes y dieron el voto a todos los ciudadanos. Y sin embargo, todavía están con nosotros los nombres de las calles, monumentos, símbolos y ritos del franquismo. Es el momento de cambiar eso, de devolver la dignidad a quienes defendieron la democracia y la libertad con la palabra y la ley".

miércoles, 3 de noviembre de 2010

70º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL PRESIDENTE MANUEL AZAÑA


HOY SE CUMPLE EL 70º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE DON MANUEL AZAÑA DIAZ, ÚLTIMO PRESIDENTE DE LA II REPUBLICA ESPAÑOLA, Y ÚLTIMO JEFE DE ESTADO ELEGIDO DEMOCRATICAMENTE DE NUESTRO PAIS HASTA LA FECHA. IN MEMORIAM. LA ARMHEX, QUIERE RENDIR ESTE SENCILLO RECUERDO.

El 3 de noviembre de 1940, a las doce menos cuarto de la noche, en la localidad francesa de Montauban, fallecía Azaña a los 60 años de edad. No sólo había sido derrotada la República, de la que llegó a ser la figura más paradigmática, sino que, además, aquella Francia a la que tanto admiraba estaba en gran parte ocupada por los nazis. El sueño de la razón había engendrado monstruos, y la democracia y el liberalismo agonizaban ante las embestidas de los totalitarismos tan siglo XX.



Otra de las grandes tragedias de Azaña consiste en que, habiendo escrito tanto sobre su trayectoria, sigue siendo, setenta años después de su muerte, un desconocido para la inmensa mayoría de la sociedad española. Intelectual y hamletiano, volcado, sin embargo, en la acción política de su país. Indiferente a los elogios y a las camarillas.

En el 70.º aniversario de la muerte de Azaña, hora va siendo ya de conocer una vida y una obra que dan cuenta no sólo de derrotas y tragedias, sino también de la honestidad y coherencia de un personaje histórico que desmiente los tópicos tan al uso como que todos los políticos son iguales o que el poder corrompe.

Mientras el Manuel Azaña vivía aquel exilio introvertido y melancólico, las autoridades franquistas incoaban en Madrid un expediente, iniciado el 31 de agosto de 1939, a quien fuera símbolo de la República. Con su casona familiar de Alcalá saqueada y posteriormente ocupada por la Falange, los servicios policiales y militares iban calificando a Azaña de persona "de carácter seco, agrio, con dureza más efectiva que real", iban tildando al político de "hábil sofista, contundente polemista y enemigo rencoroso de la Iglesia" y, en definitiva, iban desgranando los tópicos que más tarde persiguieron, durante las décadas del franquismo, al jefe del Estado republicano. Maricón, pervertido, anticlerical, monstruo, cobarde o destructor del Ejército y de los valores patrios fueron lugares comunes de una de las campañas de desprestigio más sistemáticas y brutales de la España contemporánea.

Diplomáticos mexicanos protegieron al ex jefe del Estado español en sus últimos meses de vida azarosa en Francia.

Cuando el tribunal de depuración dictó su sentencia, en abril de 1941, Azaña ya había muerto, aunque esa circunstancia no impidió que fuera condenado al pago de 100 millones de pesetas, una fortuna para la época.

(...) La incomodidad y el nerviosismo de todos aumentó enormemente cuando el 1 de septiembre de aquel año (1939) la Alemania nazi ocupó Polonia y obligó a Francia y el Reino Unido a declarar la guerra a Hitler. El temor a una invasión germana del territorio francés y los recelos hacia la posibilidad de que Suiza pudiera perder su neutralidad llevaron a los Azaña Rivas a sopesar la posibilidad de trasladarse al oeste de Francia. "No creo que Franco vaya a buscarnos a Burdeos", fue el comentario esperanzado de don Manuel. Se equivocaba, no obstante. De este modo, el grupo refugiado en Collonges-sous-Salève recogía la sugerencia que les había hecho Carlos Montilla, ex embajador republicano en Belgrado y La Habana, un diplomático demócrata y admirador de Azaña, a quien había visitado en su refugio alpino. Así pues, a mediados de octubre, Manuel Azaña y su inseparable cuñado realizaron el largo viaje desde Collonges-sous-Salève hasta Arcachon en ferrocarril, y no por carretera, dadas las dificultades para conseguir gasolina y permisos de circulación en Francia una vez iniciada la guerra. Guiados por Montilla y por su mujer, que ya se habían instalado en Pyla-sur-Mer, llegaron a aquel paraje de la costa atlántica, famoso por sus inmensas dunas, muy cerca de Arcachon y a 50 kilómetros de Burdeos.

(...) A medida que pasaban los meses de su exilio francés, el ex presidente se iba desilusionando de la actitud del país vecino, esa Francia a la que él había admirado, casi reverenciado, desde su juventud. Pero cuando llegó la hora del destierro, Azaña se percató de que, junto a una minoría de franceses, que lo saludaban y lo elogiaban en la calle, el resto de ciudadanos y, de manera especial, las autoridades adoptaban una actitud despectiva no tanto hacia su persona, sino, lo que era más grave, hacia el régimen republicano que él había encarnado. Así pues, sus críticas hacia la cínica e injusta política de no intervención durante la guerra se vieron acrecentadas por el trato que se daba a los españoles en los campos de concentración del Mediodía francés, por la escasa consideración que recibían los combatientes de la República y, en suma, por el menosprecio del que eran objeto unos soldados y civiles que habían defendido en España la libertad de Europa.

Esta actitud miope y cobarde de los gobiernos de París le indignó mucho. No fue el único refugiado de talla que dejó constancia de su decepción con Francia. La abogada, miembro de Izquierda Republicana y diputada Victoria Kent, enviada por el Gobierno en 1937 a la embajada en París para canalizar la salida de los refugiados, se vio forzada, tras la entrada de los nazis en la capital francesa en junio de 1940, a vivir de forma clandestina durante cuatro años para evitar que la Gestapo y la policía franquista la detuvieran y la deportaran a España para ser juzgada y "probablemente fusilada", como dijo ella misma. Con el nombre falso de madame Duval, y protegida por la Cruz Roja y la Resistencia, Kent pudo observar la actitud de los franceses, que osciló entre el colaboracionismo y la oposición, pasando por una gran mayoría acomodaticia.

(...) Los temores a que Azaña fuera detenido por la Gestapo, que dominaba la zona de Arcachon y toda la fachada atlántica francesa hasta la frontera con España, se volvieron más fundados cada día que pasaba, y por ello los diplomáticos mexicanos, que se habían hecho cargo de su protección, recomendaron su desplazamiento hacia el sureste de Francia. Es importante reseñar que los terribles oficiales nazis actuaron durante aquellos tiempos a las órdenes de la policía franquista en lo que se refería a la persecución y detención de dirigentes republicanos, y el ex jefe del Estado era, por supuesto, una de las piezas más codiciadas por el nuevo régimen fascista. De hecho, el cuñado de Franco y ministro de Exteriores, Ramón Serrano Súñer, puso especial empeño en que Azaña fuera extraditado, si bien no logró su propósito. Convencido, pues, por los mexicanos, el matrimonio Azaña Rivas decidió finalmente abandonar Pyla-sur-Mer. Su secretario, Martínez Saura, refirió en sus memorias la marcha de Azaña, a finales de junio, desde Pyla-sur-Mer hasta Montauban, una pequeña ciudad de provincias cercana a Toulouse. (...) El grupo salió de Pyla-sur-Mer con los nazis pisándoles literalmente los talones.

(...) Todo el cuadro se había oscurecido aún más desde que la pareja recibiese la noticia de que la Gestapo y la policía franquista habían detenido a Cipriano Rivas Cherif (cuñado de Azaña), Carlos Montilla y Miguel Salvador, un ex diputado de Izquierda Republicana en Pyla-sur-Mer, el 10 de julio, poco después de la marcha de los Azaña Rivas. Los tres fueron extraditados casi de inmediato a España, donde fueron juzgados en consejo de guerra sumarísimo y condenados a la pena de muerte, una noticia que fue conocida a finales de aquel septiembre. (...) Azaña, que había sufrido un amago de infarto cerebral al conocer aquella noticia, ya casi no podía ni hablar y estaba, por tanto, incapacitado para realizar ningún tipo de gestión. Sólo acertó a decir en una ocasión: "¡Bien saben lo que me han hecho! Esto sí que no lo resisto!".
Conclusión: No resulta fácil explicarlo, recordarlo en los medios de comunicación, llevarlo a las aulas para que los jóvenes lo aprendan. Pero España fue durante cinco años una República parlamentaria y constitucional. “Una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y justicia”, proclamaba el artículo primero de su Constitución, aprobada el 9 de diciembre de 1931, tan solo siete meses después de que cayera la Monarquía de Alfonso XIII.

Esa Constitución, que decía que la República era “un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y de las Regiones”, declaraba también la no confesionalidad del Estado, eliminaba la financiación estatal del clero e introducía el matrimonio civil y el divorcio. Su artículo 36, tras acalorados debates, otorgó el voto a las mujeres, algo que sólo estaban haciendo en esos años los parlamentos democráticos de las naciones más avanzadas.

Constitución, elecciones libres, sufragio universal masculino y femenino, gobiernos responsables ante los parlamentos. En eso consistía la democracia entonces. No era fácil conseguirla y menos consolidarla, porque todas las repúblicas europeas que nacieron en aquellos turbulentos años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, desde Alemania a Grecia, pasando por Portugal, España o Austria, acabaron acosadas por fuerzas reaccionarias y derribadas por regímenes fascistas o autoritarios.

Nunca en la historia de España se había asistido a un período tan intenso y acelerado de cambio y conflicto, de avances democráticos y conquistas sociales. En los dos primeros años de la República se acometió la organización del ejército, la separación de la Iglesia y del Estado y se tomaron medidas radicales y profundas sobre la distribución de la propiedad de la tierra, los salarios de las clases trabajadoras, la protección laboral y la educación pública.
Manuel Azaña, fue un protagonista de primer orden, de aquellos cambios y de aquel intento de modernizar nuestro pais.

viernes, 29 de octubre de 2010

NO TODOS LOS FAMILIARES PUEDEN HONRAR A SUS MUERTOS EN LOS CEMENTERIOS



Con motivo de estas fechas próximas al 1 de noviembre, en la que es tradicional que las familias extremeñas acudan a los cementerios para recordar a sus seres queridos fallecidos, la ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICADE EXTREMADURA denuncia públicamente que aún existen cientos de personas que fueron asesinadas y permanecen arrojadas al olvido, desde entonces en cunetas y fincas de titularidad privada nuestra región.


En determinados casos, se suele obtener sin problemas la colaboración y comprensión de los propietarios de los terrenos, pero en otros desgraciadamente no.


Uno de estos casos de negativa injustificada más llamativos es el que se produce en las inmediaciones de Arroyo de San Serván, donde, según los testimonios de personas y familiares, presuntamente se encuentra una fosa común, en un olivar, con aproximadamente 9 hombres y 2 mujeres de esta localidad. La finca está ubicada en el paraje conocido como “El Valle”, en el Polígono 201, parcela nº 4 del término municipal de Mérida, muy cerca de la autovía en dirección a Badajoz. La propietaria de la parcela reside en la localidad de Calamonte.


Por eso, una veintena de personas entre familiares y miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura como todos los años realizaron un sencillo, pero emotivo acto, para reiterar una vez más la solicitud, a los propietarios de la citada finca permiso para proceder a iniciar las tareas de prospección y búsqueda de esa posible fosa común.

El acto consistió en la reposición del hito que desde hace años identificaba el lugar donde se encontraba la fosa común donde se supone presuntamente que se encuentran los restos de unas 12 personas, y que "misteriosamente" hace un año "desapareció" del lugar dónde estaba. A continuación se colocaron unas flores y se depositaron fotografías de algunas de las personas fusiladas.


Entre este grupo de fusilados se encuentran, entre otros, TOMÁS GÓMEZ NIETO (Mirandilla) Y JUAN BARRENA ÁLVAREZ, de Arroyo de San Serván, asesinados a finales del verano de 1936 tras la ocupación de la zona por las tropas franquistas. El primo de Juan Barrena, Andrés Galán Viseda, vio los cuerpos muertos en el lugar señalado cuando venía de realizar tareas agrícolas en una parcela cercana. Hoy día, su sobrino Aniceto Asensio Barrena y otros familiares, llevan desde el año 2003 intentando que la dueña de la finca autorice la realización de las tareas necesarias para localizar y excavar la fosa, con la finalidad de poder en su caso, recuperar los restos y que puedan ser enterrados en el cementerio de Arroyo de San Serván. Pues bien, a pesar de las numerosas gestiones, hasta ahora, han obtenido la negativa por respuesta. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ha solicitado a la Junta de Extremadura, Consejería de Cultura y Turismo, que proceda a la "Expropiación Temporal" del terreno en aplicación de la Ley 52/2007 de 26 de diciembre (conocida como Ley de la Memoria Histórica), art. 14.1º: “La realización de las actividades de localización y eventual identificación o traslado de los restos (…) CONSTITUYE UN FIN DE UTILIDAD PÚBLICA E INTERÉS SOCIAL, a los efectos de permitir, en su caso (…), la ocupación temporal de los terrenos donde deban realizarse”.


Otro de los casos, se produce en una finca del término municipal de Valencia de Alcántara, donde según contrastados testimonios e investigaciones, se encuentran presuntamente los restos del desaparecido AMADO VIERA AMORES (Alcalde republicano, elegido democráticamente, que fue de Valencia de Alcántara) y otros 12 hombres más, asesinados sin juicio previo en dicha localidad en septiembre 1936. Hoy día, su hija CONCEPCIÓN VIERA AMADO, lleva igualmente años luchando por reivindicar la memoria de su padre, intentando que los propietarios autoricen la realización de las tareas necesarias para localizar y excavar la fosa, con la finalidad de recuperar en su caso los restos y que puedan ser enterrados dignamente. Hasta ahora, sólo ha obtenido la negativa y el silencio por toda respuesta.


Recordemos que según la propia Ley 52/2007 de 26 de diciembre (conocida como Ley de la Memoria Histórica), art. 14.1º: “La realización de las actividades de localización y eventual identificación o traslado de los restos (…) CONSTITUYE UN FIN DE UTILIDAD PÚBLICA E INTERÉS SOCIAL, a los efectos de permitir, en su caso (…), la ocupación temporal de los terrenos donde deban realizarse”.


La ARMH-Extremadura, en suma, solicita comprensión y sensatez a estas familias propietarias de las citadas fincas de para que autoricen esta actividad que ningún perjuicio les va a acarrear, y en todo caso hace un llamamiento de recordatorio a la Junta de Extremadura, a través del Proyecto de R.M.H., y de la Dirección General de Patrimonio, como administración competente, para que aplique la normativa vigente y por tanto ultime los trámites de procedimiento para autorizar la ocupación temporal forzosa de dichos terrenos, de acuerdo con el Artículo 14.3º de la LEY52/2007, de 26 de diciembre (conocida como Ley de la Memoria Histórica), que dice: “En el caso de terrenos de titularidad privada, (…), deberán solicitar el consentimiento de los titulares de derechos afectados sobre los terrenos en que se hallen los restos. Si no se obtuviere dicho consentimiento, las Administraciones públicas PODRÁN AUTORIZAR LA OCUPACIÓN TEMPORAL siempre tras audiencia de los titulares de derechos afectados, con consideración de sus alegaciones, y fijando la correspondiente indemnización”.


En este sentido, dado que es intención de la ARMHEX, el apoyar y potenciar al máximo el que se atiendan las legítimas demandas de los ciudadanos extremeños, que aún ignoran el paradero exacto de sus familiares, aún en fosas comunes, se ha dirigido al Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, de la Consejería de Cultura, para que se inicien y ultimen los trámites necesarios para llevar a cabo las labores de localización y excavación de las fosas citadas, y en su caso se autorice la ocupación temporal de los terrenos de ambas fosas, para así amparar a los familiares de estas víctimas.


Esperamos una posición determinada, activa y directa para esas tareas, a fin de que se cumplan las obligaciones legales tanto nacionales como internacionales para con esas víctimas y sus familiares.


Queremos recordar que estas personas fueron detenidas ilegalmente, trasladadas por la fuerza, fusiladas y “desaparecidas”, por lo que es una cuestión de Justicia y de respeto a los derechos humanos que sus restos descansen en un lugar digno y no en el que eligieron sus verdugos. De una manera explícita, debemos sólo enterrar a los muertos dignamente, sino desenterrar su memoria y la de los que lucharon en contra del fascismo. Su dignidad y su tragedia deben formar parte de nuestra memoria. Es una exigencia de Justicia y de reparación de las víctimas que no admite más pasividad y demora, en pleno siglo XXI, en un estado democrático y derecho.

martes, 26 de octubre de 2010

La recuperación de los desaparecidos conlleva la recuperación de su memoria



Este artículo analiza críticamente el documental de TVE sobre la Memoria Histórica que se basa en entrevistas a José Alvarez Junco, Javier Pradera, Santos Julià y Julián Casanovas. El artículo argumenta en contra de las tesis sostenidas en el documental de que una vez enterrados los desaparecidos es importante cerrar el capítulo de recuperar la memoria histórica y dejar de exigir responsabiidades por los asesinatos y crímenes cometidos por los vencedores de la Guerra Civil. El artículo sostiene que la recuperación de los desaparecidos conlleva la recuperación de su memoria y la corrección de la historia de nuestro país, que continúa promoviendo la visión de que lo que llaman erróneamente “los dos bandos” compartieron las responsabilidades de lo acaecido. La limitada democracia española requiere una corrección de la historia de España, para que ésta esté basada en los valores democráticos que la mayoría de los desaparecidos defendieron.

Televisión Española ha presentado un documento, “Tengo una pregunta para mi: ¿vivimos en deuda con el pasado?”, que consiste en cuatro entrevistas a cuatro personas a las que se les pregunta su opinión sobre lo que ha venido a llamarse en España “recuperación de la memoria histórica”. Los entrevistados son José Álvarez Junco, una de las personas que escribió la ley conocida por tal nombre; otros dos son Javier Pradera y Santos Julià, que han sido muy críticos con aquellos sectores de las izquierdas que quieren recuperar la memoria de los vencidos, exigiendo responsabilidades; y Julián Casanovas, historiador que critica lo que él define como intento de politizar la memoria, hecho que considera criticable, pues cree que se debiera dejar tal labor de recuperar y conocer el pasado a los historiadores.
Todos ellos expresan preocupación por como se está llevando este proceso, atemorizados de que pueda desembocar en unas tensiones que consideran innecesarias e improductivas. Piden que se encuentre a los muertos desaparecidos y, si sus familias así lo desean, los entierren y se les honre. Pero están preocupados por que este proceso se desmadre y vaya ahora a reavivar lo que ellos llaman “los fantasmas de la Guerra Civil”. Creo que ésta es también la postura del gobierno socialista y la del mayor partido de la oposición, el PP. Antes de expresar mi desacuerdo con tales posturas, creo justo intentar resumir la postura de cada uno de los entrevistados.
De los cuatro entrevistados, el más interesante y más sorprendente considero que es José Álvarez Junco. Éste explica que cuando la Oficina de la Presidencia del Gobierno de España le pidió que escribiera la Ley (como miembro de una Comisión encargada de prepararla) se le instruyó que hiciera una ley que satisficiera tanto a los descendientes políticos de los vencedores, como de los vencidos. Era una ley, según le dijeron en Presidencia, “para cerrar heridas”, aceptable por parte de los dos bandos. (Por cierto, un elemento común en las respuestas de los cuatro entrevistados, es que todos definen lo que llaman la Guerra Civil como una guerra entre dos bandos, definición que no comparto y a la cual me referiré más tarde). La ley, por lo tanto, tenía que satisfacer tanto a las derechas (al PP), como a las fuerzas democráticas herederas de las que existieron en las Cortes Republicanas y de las que lucharon contra la dictadura, de las cuales las izquierdas eran la gran mayoría. No era, aclara José Álvarez Junco, una ley de la memoria histórica, sino una ley de reconocimiento a las víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil y de la dictadura. Ahora bien, este reconocimiento tenía límites, según José Álvarez Junco. El nuevo estado democrático –dice él- era continuista del estado anterior, y por lo tanto no podía anular juicios aprobados por el estado anterior. Es más, de hacerlo tendría que conllevar pagos, compensaciones y reivindicaciones que el nuevo estado no estaba dispuesto a realizar.
Por lo demás, José Álvarez Junco considera el mandato que había recibido de la Comisión suficientemente complejo como para desanimarle a ir mas allá de reconocer a las víctimas, pues ello nos llevaría a considerar cuál es la memoria, de las muchas que hay, que merece ser recuperada. De ahí que la mejor solución era dejar tal decisión a las familias de los desaparecidos y que éstas –las que así lo desearan- recuperaran la memoria de sus seres queridos. Por otra parte -añade José Álvarez Junco- no es fácil definir quién es una víctima, o si la víctima merece el reconocimiento y/o el homenaje ¿Es, se pregunta José Álvarez Junco, merecedor de reconocimiento como demócrata un maquis comunista, cuando - según José Álvarez Junco- tal maquis intentaba establecer una dictadura estalinista?
Creo haber resumido correctamente las posturas de José Álvarez Junco. Y, repito, considero sorprendente que el gobierno socialista español quisiera hacer una ley en la que se intentara honrar a las víctimas y a la vez satisfacer a los victimizadores. Incluso numéricamente, los golpistas crearon muchas más víctimas que los que defendieron la República Democrática y lucharon más tarde para reinstaurarla de nuevo, incluyendo, por cierto, el partido Comunista y los maquis. Como bien ha documentado el Catedrático Josep Fontana, el Partido Comunista tenía como objetivo restablecer la democracia parlamentaria existente durante la República. Es más, las víctimas de los republicanos no hubieran existido si no hubiera habido un golpe militar que desencadenó toda la violencia. Considerar como un proyecto factible el desarrollar una ley de reconocimiento que satisfaga por igual a vencedores y vencidos asume erróneamente que lo que ellos llaman los dos bandos comparten las mismas responsabilidades en lo ocurrido en aquel periodo de nuestra historia, lo cual es obviamente falso. Una recuperación justa con homenaje a las víctimas, lleva inevitablemente a denunciar a los vencedores. De ahí la continua oposición a tal proceso por parte de sus sucesores. Creer que se puede satisfacer a vencedores y vencidos es asumir y reproducir esta imagen tan generalizada hoy en España, de que la mal llamada Guerra Civil era una lucha entre dos bandos que, llevados por ideologías extremas (como subraya Julián Casanovas), cometieron barbaridades, que es importante recordar y conocer para no reproducirlas en el futuro. Pero la realidad, fácilmente documentable fue distinta.
En realidad, lo que se requiere no es sólo la recuperación de la memoria de los vencidos, sino la corrección de la historia que se ha enseñado a la juventud en este país. José Álvarez Junco indica que ha habido “silencios” sobre la historia de España. Pero, por lo visto, no se pregunta porque ha habido tales silencios. En realidad, estos silencios se deben precisamente al enorme poder que los sucesores de los vencedores tienen todavía sobre el estado español continuista del anterior y sobre la sociedad. ¿Cómo se explica que los primeros documentales que se presentan en la televisión española (el medio de educación popular más importante del país) sobre las atrocidades del franquismo (documentales como “Els Nens Perduts del Franquisme”), sin acompañarlos de los “horrores” cometidos por el otro bando (como siempre había ocurrido) no se hiciera hasta casi un cuarto de siglo después de que se inaugurara la democracia?
La función de este silencio es reproducir la versión “oficial” que se enseñó durante muchos años, que fue transformándose desde presentar a los golpistas como los buenos, a la versión existente hoy de que no hubo ni buenos ni malos, pues los dos bandos eran culpables. Esta versión de los dos bandos es la versión “oficial” que adquiere su relevancia, no por sanción del estado, sino por la ausencia de otras versiones que la cuestionen, al estar excluidas en los mayores medios (incluyendo los públicos) de información y persuasión.
José Álvarez Junco niega que haya una “historia oficial” y tampoco desea que exista. Ninguno de los cuatro entrevistados quiere hacerla, denunciando a aquellos que lo desean. Si visitan cualquier país democrático verán, sin embargo, que en las escuelas públicas se explica una única historia, resultado de unos valores democráticos definidos por las instituciones representativas gobernadas por las fuerzas democráticas. En cualquier país democrático, los libros de texto en las escuelas son aprobados por los representantes de la población. Y, en su mayoría, promueven valores democráticos, incluidos en la versión de sus historias. En España, los silencios son reflejo del miedo y/o el deseo de no mirar atrás, pues el estado actual es, como José Álvarez Junco reconoce, un estado continuista de un estado dictatorial basado en un golpe militar. De ahí el énfasis en no mirar al pasado, pues este no mirar al pasado es una manera de silenciar una visión democrática de nuestro pasado, promoviendo así indirectamente la versión de los dos bandos que comparten responsabilidades en lo acaecido. Pero este silencio también tiene su función, según Álvarez Junco: permitir la convivencia entre los herederos de los dos bandos, cada uno con su propia memoria.
Los argumentos de Javier Pradera. “Para tener la paz tenemos que aceptar la injusticia”.Pero esto nos lleva a Javier Pradera, cuya mayor tesis es que debemos aprender a convivir con nuestro pasado tal como han hecho otros pueblos, como el americano o el francés. Javier Pradera se refiere, por ejemplo, a la Guerra Civil de EEUU, que todavía hoy perdura en el memorial de aquel país. En realidad, Pradera señala que aquella guerra fue muy semejante a la Guerra Civil española. De ahí que debiéramos aprender de EEUU a cómo convivir con el pasado y su memoria. Creo conocer bien EEUU, al haber vivido cuarenta años de mi exilio en aquel país, y conozco su historia, incluida su Guerra Civil, la cual, por cierto, tiene muy pocas semejanzas con la Guerra Civil española. Pero independientemente de sus semejanzas o diferencias, el hecho que Javier Pradera parece ignorar es que en la Guerra Civil de EEUU los buenos ganaron. No así en España. En EEUU, la bandera confederada de los vencidos y sus símbolos fueron prohibidos durante muchos años, la estructura económica de los vencidos fue destruida (con la abolición de la esclavitud) y los valores republicanos representados por el Presidente Lincoln, dirigente de los vencedores, fueron promovidos activamente en el sistema educativo de aquel país. No así en España, donde no vencieron los demócratas.
Lo mismo ocurrió en Francia, con la Revolución Francesa, que Javier Pradera presenta también como una Guerra Civil semejante a la nuestra. En aquel conflicto francés, los buenos ganaron. Y los valores de los vencedores fueron clave para establecer los regímenes republicanos en Francia y también, por cierto, en Europa. De nuevo, no así en España. Es más, estos mismos valores de la Revolución Francesa fueron los que la resistencia anti-nazi francesa (en la que lucharon muchos antifascistas españoles), salvó con la derrota del Régimen de Vichy, cuyos seguidores fueron severamente sancionados por el régimen republicano democrático, vencedor en aquel segundo conflicto. De nuevo, lo opuesto ocurrió en España.
Y ahí está la especificidad de España. Los malos ganaron y la democracia que resultó de la transición no fue una rotura, sino una adaptación, con la abertura a las fuerzas democráticas, pero dentro de un enorme desequilibrio en las relaciones de fuerza. Pradera admite que se han hecho enormes injusticias con los vencidos durante el proceso democrático, siendo el olvido uno de ellos. Pero lo considera necesario para mantener la paz. Pradera, con la arrogancia y tono insultante que le caracteriza, se refiere, con un tono condescendiente, a una presentación del Juez Garzón, indicando que Garzón hizo “el discurso predecible” cuando indicaba que “la Paz era imposible sin ir acompañada de Justicia”. La realidad, señala Pradera, es distinta. La Paz requiere, en muchas ocasiones, la perpetuación de la injusticia. Y lo ocurrido en España –subraya Pradera- es un ejemplo. Lo que Pradera confunde, sin embargo, es el significado de los términos utilizados en tal frase. Paz es mucho más que la ausencia de tiros en la calle. Existe violencia institucional en España, tanto dentro como fuera del Estado, violencia que ocurre en bases diarias con vencedores y vencidos. Y parte de esta violencia es la represión en contra de la memoria y de la historia de los vencidos. Es violencia negar a los vencidos (que fueron en su gran mayoría los defensores de la democracia) que su historia sea la historia de la democracia española, como también es violencia que en muchas partes de España exista todavía hoy miedo a recuperar esta memoria y es violencia que sea tan difícil encontrar a los muertos desaparecidos del lado de los vencidos, o que sea imposible llevar a los responsables de aquella violencia a los Tribunales. ¿De qué Paz habla Pradera?
Pero las consecuencias de la propuesta de Pradera de aceptar las injusticias tienen, incluso, un coste mayor para España, pues implica condenarla a una democracia sumamente incompleta y recortada, viviendo bajo el silencio. En el proyecto democrático es un enorme error abandonar la exigencia de que se conozca el pasado y se demanden responsabilidades por lo ocurrido, como bien exigía el juez Garzón en el enjuiciamiento del franquismo. En realidad, ha sido el conocimiento de las atrocidades realizadas por tal régimen el que ha ido concienciando a la población de la maldad de aquel régimen. Hoy, ya el 30% de los votantes del PP (el partido heredero de los vencedores) apoya el enjuiciamiento del franquismo, desaprobando la acción del Tribunal Supremo de condenar al Juez Garzón por su intento. Tal elevado porcentaje entre los herederos de los vencedores sería impensable hace sólo unos años. España no tendrá una democracia completa y madura hasta que no tenga una derecha democrática, homologable a la derecha europea (la cual ha denunciado al Tribunal Supremo por tal acto). De ahí la enorme importancia de que se conozca lo que fue el golpe militar y sus consecuencias, intentando en aquel proceso que el estado español deje de considerarse continuista del régimen dictatorial anterior y se defina como el heredero de la II República. Creo que ello ocurrirá, pero la labor es más dura y difícil que en otros países, porque aquí los que ganaron no eran los buenos. Pero para ello se requiere que los nietos y los biznietos de los vencidos (y muchos de los vencedores) presionen para que se conozca el pasado oculto y se exijan responsabilidades a los vencedores y a aquellos que gozan de privilegios heredados del golpe y de la dictadura. Sus valores democráticos así se lo exigirán.
Naturalmente que en esta recuperación de la historia de las fuerzas democráticas hay que incluir las luces y sombras de los vencidos. Pero estas últimas no pueden apagar el hecho de que eran los que llevaban razón, defendiendo mejor los intereses de la población y de su mayoría, las clases populares. Los aliados en la II Guerra Mundial cometieron atrocidades como el bombardeo de Dresden. Pero estas atrocidades no anularon el hecho de que los aliados tenían una superioridad moral sobre los nazis y el mundo ganó cuando vencieron aquel conflicto. La perpetuación y promoción de quienes son los buenos y malos es fundamental para fortalecer la cultura democrática, todavía poco desarrollada en España, lo cual me lleva a recuperar mi desacuerdo con el tercer entrevistado, Santos Julià.
Las memorias de Santos JuliàSantos Julià afirma que los dos bandos tienen sus propias memorias, lo cual es obvio y nadie cuestiona. Este no es el punto de debate. El punto de debate es qué memoria debe priorizar en el estado democrático en este momento, pues toda historia –conocimiento y comprensión del pasado- se basa en la memoria individual y colectiva, oral y escrita de la sociedad. En cualquier estado democrático, tal como he indicado anteriormente, el estado prioriza los valores democráticos que se transmiten en su historia. Y en España ello no ha ocurrido durante la época socialista, aún cuando el silencio oficial permite la reproducción de la historia promovida por el Estado durante los gobiernos conservadores del PP (es decir, el de los dos bandos). De ahí que aquella Ley debiera haber ido mas allá que el hecho de enterrar a los muertos, pues de no hacer más, con aquellos muertos se enterrará también nuestra historia democrática. El intento del Gobierno Socialista español de no ofender a los vencedores era, indirectamente, aceptar la versión histórica anterior de “los dos bandos”.
Santos Julià está en desacuerdo con que se exijan responsabilidades a los vencedores. En realidad, considera que la Amnistía era un indicador de la madurez de la democracia española, perdonándonos los unos a los otros. Esta actitud, probablemente procedente de su pasado como sacerdote, es profundamente insatisfactoria desde el punto de vista democrático, pues pone en el mismo nivel a victimizadores y a víctimas, además de abandonar el intento de recuperar la memoria y la historia democrática. Tal Ley de Amnistía no tuvo nada que ver con la madurez de las fuerzas democráticas, sino con el enorme desequilibrio de fuerzas entre las izquierdas y las derechas en el momento de la transición. Es muy probable que si en España hubiera habido una ruptura, en lugar de un proceso continuista, se habría sancionado a los golpistas y sucesores, y se hubiera considerado al nuevo estado democrático, un estado heredero de la República. Ahora bien, la correlación de fuerzas en España, no permitió que tal rotura ocurriera, y es posible que la manera como se hizo tal transición era la única posible. Pero definirla como modélica es idealizar aquel proceso, pues la democracia que tenemos dista mucho de ser homologable a las otras democracias existentes en la UE. Sus enormes insuficiencias han determinado, entre otros hechos, un estado del bienestar muy insuficiente (como documento en mi libro Bienestar insuficiente, Democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama. 2002)
Puede ser que las izquierdas no tuvieran otra alternativa, en un estado en el que su jefe de estado –el Monarca- consideraba al Dictador como su padre y el Ejército estaba a punto de interrumpir cualquier abertura. Santos Julià confunde madurez con debilidad. Las derechas, continuadoras de la nomenclatura de aquel estado dictatorial, tienen todavía un enorme poder sobre este estado continuista, y la muestra de ello es que nada menos que el Tribunal Supremo lleve a los tribunales al único Juez que ha intentado enjuiciar al franquismo, y ello en respuesta a una denuncia realizada por el Partido fascista, la Falange. Una situación bochornosa, de escándalo internacional, que es a la ve esclarecedora de la naturaleza escasamente democrática del Estado español.
Julián Casanovas y la despolitización de las memoriasLo cual me lleva a la última entrevista, la de Julián Casanovas, de cuyos libros sobre la Iglesia Española he aprendido y citado con frecuencia. Mi admiración por su trabajo no excluye mi crítica hacia sus posicionamientos expresados en la entrevista en este programa de TVE. Julián Casanovas subraya que debe despolitizarse la memoria histórica y dejar el estudio del pasado a historiadores. Mientras –dice él-, que se entierre a los muertos desaparecidos y con ello se cierre este periodo de nuestra historia. Es una visión un tanto corporativista, que asume que la historia es tarea exclusiva de los historiadores y hay que dejarles que hagan su trabajo. Y que sean sus productos, los libros de historia, los que la juventud estudie para conocer la Historia de España. De no hacerse así, y de continuarse la “politización de la memoria y de la historia”, tal como –según él- está ocurriendo ahora, las cosas se van a complicar demasiado, con jueces y cortes internacionales interviniendo en España, convirtiéndose la recuperación en un show internacional que va a dar una muy mala imagen de España.
En esta postura hay varios supuestos cuestionables. Uno es la posibilidad de despolitizar el análisis histórico, lo cual lo veo imposible y además indeseable. Politizar quiere decir dar voz a los representantes de la población que, dividida en clases sociales, géneros y nacionalidades, tienen distintas memorias, y por lo tanto distintas historias. Es lógico y aconsejable, desde el punto de vista democrático, que sean sus representantes los que prioricen las preguntas y los métodos de investigación en el proceso histórico, realizados por los historiadores. Decir esto no es infravalorar la labor del historiador, sino reconocer que la historia es una tarea mucho más amplia que lo que hacen los historiadores. Es más, los historiadores, como seres humanos, están sujetos a la subjetividad dentro de un proceso científico. De la misma manera que las feministas exigen, con razón, que haya más mujeres entre los historiadores, a fin de ser más sensibles al punto de vista de la mujer en la recuperación de la historia humana, los vencidos tienen el derecho de exigir que haya más historiadores que, bien como hijo o nieto de los vencidos, o de los vencedores con sensibilidad democrática, sean sensibles a los valores democráticos.
Por otra parte, el método histórico se alimenta de la memoria. Y la memoria de los vencidos no se ha recogido. Cualquier memoria es política y, por lo tanto, su recogida es también política. No encuentro censurable que las izquierdas quieran recuperar sus valores políticos en aquella memoria, tal como las derechas lo han hecho (dificultando además ahora que las izquierdas lo hagan). Lo que el compromiso democrático exige es precisamente denunciar el silencio sobre el pasado, causado por las coordenadas de poder (político y mediático) existentes en España, a favor de las derechas. Julián Casanovas parece ignorar que el que controla el pasado, controla el presente. En España, el control de aquel pasado explica la relación de poder en la España actual. Las encuestas muestran como las instituciones más populares en España (excepto en Cataluña y en el País Vasco) son la Monarquía, el Ejército y la Iglesia, los cuales (con la Banca y el mundo empresarial) son el pilar de las derechas, cuyo poder se ha traducido en el enorme subdesarrollo social de España, donde el tiempo de visita como promedio al médico es sólo de seis minutos. Inteligencia política es la posibilidad de relacionar hechos. Si hubiera habido rotura, con el estado considerándose heredero de la República (que hizo reformas sustanciales en un corto periodo) y con las izquierdas gobernantes, hoy España tendría un estado del bienestar mucho más desarrollado que el que tiene en la actualidad. En Europa, donde las izquierdas han sido fuertes (como en los países nórdicos), el bienestar social y la calidad de vida, incluida la democrática, han sido mucho más altos que en países como España, donde las derechas han sido muy fuertes.
Por otra parte, la historia no se reproduce sólo a través de los libros de historia, sino a través de la cultura y conocimiento (que va desde el cancionero popular a películas, obras de teatro y un largo etcétera) que promueven una visión de la realidad a costa de otras. Estamos, pues, tocando el tema clave en una democracia que es la producción y reproducción de valores, o lo que mi amigo Norman Chomsky llama “los aparatos de producción del consumo ideológico dominante”. Y creo fácil de mostrar (como lo he hecho en mis libros) que tales medios en España están claramente sesgados excluyendo y discriminando a las izquierdas. La aparente placidez (o Paz, como la llama Pradera) que se da en nuestra sociedad se basa en una enorme represión que margina al que critica y responde a tal represión. De ahí que lo que se requiere es denunciar esta situación, aún cuando aquellos que así lo hagan sean acusados de politizar la realidad. En realidad, lo que están haciendo no es politizar, sino introducir nuevos valores políticos que rompen con aquella placidez, sustentado por otros valores que no son democráticos. Aplaudo así la Ley de la Memoria Histórica aprobada por la Generalitat de Catalunya, que de una manera explícita intenta no sólo enterrar a los muertos, sino desenterrar su memoria y la de los que lucharon en contra del fascismo, intervención que es protestada por las derechas acusando al gobierno de volver a los fantasmas de la Guerra Civil, politizando el pasado. Lo que el gobierno catalán hace es romper con el dominio político de aquel pasado por parte de los responsables del horror de aquellas horribles páginas de nuestra historia. Y esto es lo que creo debe hacerse.
Vicenç Navarro.
Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales.
Universidad Pompeu Fabra
Barcelona. Octubre 2010.
Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

domingo, 17 de octubre de 2010

HASTA SIEMPRE Mª CARMEN CUESTA



Valencia despide a la superviviente de la represión franquista que compartió las últimas horas en la cárcel con las 13 rosas, las jóvenes de las JSU fusiladas en el año 1939. Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este de Madrid. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.


Las hijas, las nietas y los antiguos camaradas han depositado rosas rojas de tallo largo sobre su ataúd. Algunos no han podido contener las lágrimas, mientras la mayoría cantaba la Internacional para despedir a Mari Carmen Cuesta, que hoy ha sido incinerada en el cementerio de Valencia, a los 87 años, tras una ceremonia civil austera y digna en la que no ha faltado una bandera republicana.Un centenar de personas ha acudido a despedir a Mari Carmen Cuesta, encarcelada en la penitenciaría de las Ventas de Madrid por ser miembro de las Juventudes Socialista Unificadas (JSU) en 1939, igual que sus amigas y camaradas conocidas como LAS 13 ROSAS, que fueron fusiladas en el paredón del cementerio del Este de Madrid el 5 de agosto de 1939. La "peque", como la conocían sus compañeras, tenía apenas 16 años en esa época, pero su corta edad no la libró ni de las vejaciones y las torturas, ni tampoco de pasar en prisión 12 años de cárcel y ser condenada, posteriormente, al destierro.


Una pena que eligió pasar en Valencia, donde se casó y tuvo cuatro hijas. Una de ellas, Tina, ha explicado hoy que su madre, de ascendencia asturiana, les contó la historia de las 13 rosas desde que tuvieron uso de razón. "Mis recuerdos están vinculados a la represión franquista", ha dicho Tina, que ha explicado que Virtudes, una de las 13 jóvenes fusiladas era la "gran compañera" de su madre, aunque antes de ingresar en prisión todas se conocían y compartían las mismas ilusiones e ideales.


"Ese acontecimiento [el fusilamiento de sus camaradas] la marcó y cada año, entre agosto y noviembre, la tristeza afloraba en su rostro", ha indicado. La galerista Rosalía Sender ha elogiado en la ceremonia, a la que ha asistido también la portavoz socialista en el Ayuntamiento, Carmen Alborch, "el coraje y la dignidad" de Mari Carmen Cuesta,que perteneció a una generación que estuvo a la vanguardia de Europa en la lucha por los derechos de las mujeres. En la ceremonia ha estado presente también una de las hermanas de Marí Carmen, que tiene 90 años.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La semilla anarquista




Se cumplen ahora 100 años de la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Cuatro décadas antes, en noviembre de 1868, el italiano Giuseppe Fanelli, enviado por Mijaíl Bakunin, había llegado a España para organizar los primeros núcleos de la Asociación Internacional de Trabajadores. Comenzó así una historia de frenética actividad propagandística, cultural y educativa; de terrorismo y de violencia; de huelgas e insurrecciones; de revoluciones abortadas y sueños igualitarios.Desde Fanelli hasta el exilio de miles de militantes en los primeros meses de 1939, el anarquismo arrastró tras su bandera roja y negra a sectores populares diversos y muy amplios. Sin ellos, nunca hubiera llegado a ser un movimiento de masas, se hubiera quedado en una ideología útil para individualidades rebeldes, muy revolucionaria pero frágil, arrinconada por el crecimiento socialista y relegada a la violencia verbal.
No ha pasado inadvertida esa presencia anarquista. Su leyenda de honradez, sacrificio y combate fue cultivada durante décadas por sus seguidores. Sus enemigos, a derecha e izquierda, siempre resaltaron la afición de los anarquistas a arrojar la bomba y empuñar el revólver. Son, sin duda, imágenes exageradas a las que tampoco hemos escapado los historiadores que tan a menudo nos alimentamos de esas fuentes, apologéticas o injuriosas, sin medias tintas. Imágenes que anticiparon Juan Díaz del Moral o Gerald Brenan y que se han hecho también con un importante hueco en la literatura, con La bodega, de Vicente Blasco Ibáñez; Aurora Roja, de Pío Baroja; La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza o, más reciente, La hija del caníbal, de Rosa Montero. Una veta, en fin, explotada por el cine, por Ken Loach y su Tierra y Libertad o Vicente Aranda en Libertarias.
Hace ya tiempo que José Álvarez Junco identificó las dos corrientes doctrinales de las que bebía el movimiento anarquista: el individualismo liberal y el comunitarismo socialista, una dualidad muy difícil de equilibrar en la práctica pese a todas sus llamadas a la armonía natural. El anarquismo parecía de entrada una utopía derivada de la filosofía optimista de la Ilustración, que mantuvo, como hijo del mismo tiempo que era, estrechas conexiones con las conspiraciones y sociedades secretas de tipo democrático radical, con el federalismo y con la fraseología romántico-populista. Pero, al mismo tiempo, iba mucho más lejos de lo proyectado por el racionalismo liberal y el republicanismo, con su pretensión de abolir el Estado, colectivizar los medios de producción y, sobre todo, con su antipoliticismo, la verdadera seña de identidad del movimiento, el rasgo que marcó la ruptura con sus sucesivos compañeros de viaje, desde los federales a los socialistas, pasando por los republicanos.
El anarquismo que triunfó en España en las primeras décadas del siglo XX, justo cuando desaparecía del resto del mundo, fue el "comunitario", el "solidario", estrechamente unido al sindicalismo revolucionario, que confiaba en las masas populares para llevar a buen puerto la revolución. Al servicio de esa causa se fundaron círculos y tertulias, ateneos obreros, escuelas laicas y racionalistas. Desde el primer momento, le acompañaron en su desarrollo numerosas publicaciones que, en su labor ideológico-cultural, criticaron al capitalismo y a las clases dominantes, incitaron a la lucha social y contribuyeron a gestar una red cultural alternativa, proletaria, "de base colectiva".
"Creo que nos hacen falta dos organizaciones, una abierta, amplia, funcionando a la luz del día; la otra secreta, de acción", había escrito Piotr Kropotkin, uno de los padres del anarquismo, en 1881. La propuesta, que reflejaba el acoso al que la policía y las fuerzas del orden sometían a los anarquistas en los diferentes países, resultó profética porque por esos dos caminos tácticos transitó el movimiento durante toda su historia, envuelto siempre en una doble organización: una de tipo asociativo, sindical, que federaría a las sociedades obreras alrededor de objetivos reivindicativos; y otra de tipo ideológico, que agruparía a los más "conscientes", centrada en la propaganda doctrinal y cuidando siempre de las desviaciones reformistas en el movimiento sindical. La Federación Anarquista Ibérica, creada en 1927, y su relación con el sindicalismo de la CNT en los años de la Segunda República constituye el mejor ejemplo de esa dualidad.
Cuando llegó la República, el 14 de abril de 1931, la CNT apenas tenía 20 años de historia. Aunque muchos identificaban a esa organización con la violencia y el terrorismo, en realidad eso no era lo más significativo ni lo más sorprendente de su corta historia. El mito y realidad de la CNT, el único sindicalismo revolucionario y anarquista que quedaba ya en Europa, se había forjado por otros caminos, por el de las luchas obreras y campesinas, un sindicalismo eficaz que ganaba conflictos a patronos intransigentes con los trabajadores. La CNT desarrolló sus lenguajes de clases y sueños revolucionarios en la prensa, en los talleres y fábricas, en las calles. Así, a través del adoctrinamiento y de las reivindicaciones laborales, quedó sellada su definición ideológica, su impronta antipolítica y antiestatal, su sindicalismo de acción directa, independiente de los partidos políticos, llamado a transformar la sociedad con la revolución.
El golpe de Estado de julio de 1936 cambió bruscamente ese rumbo. La guerra civil que siguió a esa sublevación impuso una lógica militar y frente a ella el sindicalismo de protesta y la clásica crítica al poder político quedaron inservibles. Un golpe de Estado contrarrevolucionario, que intentaba frenar la revolución, acabó finalmente desencadenándola. Muchos anarquistas vieron entonces sus sueños cumplidos. Duró poco, pero esos meses del verano y otoño de 1936 fueron lo más parecido a lo que ellos creían que era la revolución y la economía colectivizada. Poco importaba que la revolución se llevara por medio a miles de personas, "excesos inevitables", "explosión de las iras concentradas y de la ruptura de cadenas", en palabras de Diego Abad de Santillán. La necesaria destrucción de ese orden caduco era para ellos algo insignificante, comparada con la "reconstrucción económica y social" que se emprendió en julio de 1936, sin precedentes en la historia mundial. Esa es la imagen feliz del paraíso terrenal que transmitió la literatura anarquista, las declaraciones de Buenaventura Durruti a los corresponsales extranjeros, o la prensa que podían leer los obreros de Barcelona y los milicianos en el frente de Aragón.
Metidos en la revolución, en la guerra y en la persecución del contrario, los anarquistas vivieron su edad de oro, corta edad de oro. Extendieron una compleja red de comités revolucionarios por todo el territorio republicano. Colectivizaron tierras y fábricas. Crearon milicias. Participaron en el gobierno de la Generalitat y en el de la República. Y hasta que la revolución se congeló, soñaron despiertos con un mundo sin clases, sin partidos, sin Estado. Los que sobrevivieron la dura represión franquista tras la derrota se fueron a la tumba recordando aquella revolución popular, sin amos ni autoridad.
Las cárceles, las ejecuciones y el exilio metieron al anarquismo en un túnel del que ya no volvería a salir. Sus militantes resistieron en la clandestinidad, protagonizaron diversas escaramuzas en la guerrilla y asomaron sus cabezas en algunos conflictos. Muchos de ellos se enrolaron en la resistencia francesa contra el nazismo, pensando que aquella era todavía su guerra, la que acabaría con todos los tiranos. Pero murieron Hitler y Mussolini, las potencias del Eje fueron derrotadas y Franco siguió. El anarquismo no pudo ya respirar. La guerra y la dictadura lo destruyeron. Los cambios que se produjeron desde los años sesenta, con la modernización y el desarrollo, le impidieron echar de nuevo raíces.
No fue solo un fenómeno español, pero el anarquismo acabó identificado con la historia de España de la primera mitad del siglo XX, como se han encargado de recordar decenas de testimonios, documentales, libros, novelas y películas que han mantenido la llama encendida frente a todos sus detractores. Así de solemne, compleja y contradictoria resulta su historia.




JULIÁN CASANOVA, Catedrático de Historia comtemporánea de la U. de Zaragoza, es también coordinador de "Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España" (Editorial Crítica).-
06-10-2010, publicado en "El Pais".